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¿Autogol electoral?

  • hace 22 horas
  • 7 min de lectura

Actualizado: hace 17 horas

Edgar Fernández, Centro de Pensamiento y teoría Crítica Praxis




Lo aparentemente inesperado de los resultados electorales de este 31 de mayo ha hecho brincar preguntas sobre las causas de lo sucedido. Sin embargo, las cosas se presentan de una manera arrolladora ante el próximo 21 de junio, tal que pareciera que el tiempo de la reflexión ha pasado para dar lugar a discursos que no hacen más que subir el tono caldeado de la situación, y en consecuencia, urgen pistas sobre el qué hacer en estas tres semanas venideras. Queremos así, con estas notas dedicar espacio para asumir estas preguntas, esperando aportar a un debate que se reclama con urgencia.


1.   ¿Auto-gol electoral?


La pregunta en el ambiente electoral se relaciona con el inesperado resultado que deja al candidato Iván Cepeda a unos cuantos puntos porcentuales detrás del candidato de la ultraderecha Abelardo de la Espriella, teniendo en cuenta que el promedio de las encuestas señalaba una relación inversa, incluso con entre ocho o diez puntos porcentuales en favor de Cepeda.


En la respuesta, tal vez valga repetir la vieja frase de que: “existen pequeñas mentiras, grandes mentiras y estadísticas”, interpretándose en el sentido de que ellas pueden crear realidades imaginadas que luego, en forma insensata, se asumen como la realidad. Es así que se creó la idea de que Cepeda punteaba con holgada ventaja, agregándose desde aquí la urgencia de ganar en primera vuelta, dado que las sumas de votación potencial de los dos candidatos de la ultraderecha (Paloma y Abelardo) superaban las de Cepeda de cara a la segunda vuelta. El resultado práctico fue que el Pacto Histórico modificó su campaña y llamó a ganar en la primera vuelta, creando en consecuencia una fuerza potencial de respuesta que tal vez no valoró con suficiencia.


Fue así que la derecha reacomodó sus posiciones en favor de De la Espriella, movida por la urgencia de evitar que Cepeda ganara en primera, giro que implicó la implosión de Paloma Valencia. Las debilidades de la campaña del Centro Democrático vienen desde fines del año anterior, parecieron solucionarse con la llamada Gran Consulta y la incorporación de Oviedo, cuando en realidad esa decisión marcó un punto en el alejamiento de su base votante y creó graves fisuras; luego, los duros ataques contra De la Espriella sólo vinieron a facilitarle su respuesta, en la medida que Valencia representaba en forma directa y evidente lo más tradicional, corrupto y putrefacto de la politiquería del país. La implosión fue más que evidente la semana pasada, con la renuncia de Nicolás Pérez Vásquez quien fungía como “gerente nacional” de la campaña, mientras la senadora Norma Hurtado puso en evidencia que el desánimo cundía entre las bases de esa opción electoral.


En términos sencillos, contrario a sus intenciones, Paloma Valencia y Uribe construyeron la escalera por la cual fue ascendiendo el candidato De la Espriella, en tanto pudo hacer énfasis en que no “representaba a los de siempre”. Los cambios fueron captados y muy bien orquestados por la “encuestadora” Atlas Intel y la Revista Semana, bases sobre la cual De la Espriella creó su propia contra imagen de que ganaría en primera vuelta, acentuando así la migración de votantes a su campaña. En consecuencia, la pretensión y consigna de Cepeda sobre ganar en primera se convirtió en una fuerza que contrariamente fortaleció a su rival más inmediato, creando la situación donde una especie de empate técnico ha pasado a ser leído como una derrota causa-definitiva.


  1. El espejismo de lo nuevo


La profunda crisis que enfrenta la sociedad capitalista colombiana viene de vieja data, es un lastre que al agudizarse empuja a la población al desespero y, en ese marco, la urgencia de procurar una salida se pone en evidencia. Es allí donde las viejas fórmulas poco o nada funcionan y, en tanto las mayorías proletario populares no identifiquen una senda de salida posible, pueden en su desespero dejarse llevar por la confusión y tender -con relativa facilidad- a ensayar apoyando “lo que se vende como nuevo, porque puede que funcione”. Aquí probablemente resida otra parte de la respuesta a la pregunta sobre los resultados del día 31, en tanto De la Espriella se vende como lo nuevo, ajeno al corrupto mundo de la politiquería, y por sobre todo decidido a reconstruir el “orden” por la ley del fuerte, al buen estilo de los viejos gamonales -punto donde inicia, pero también termina su planteo de gobierno-.


No obstante, esa debilidad es tapada por la campaña de la ultraderecha mediante el hábil manejo de la supuesta polarización. Esto, porque la polarización se presentó bajo las acusaciones de que: Iván Cepeda representa a las Farc y “el pacto de los fusiles”, mientras Paloma Valencia es lo realmente paraco. Frente a ese dualismo, se coloca y manipula a fondo la idea de patria, la que supuestamente implicaría una identidad superior, totalmente universal para todos, y frente a la cual nadie puede ser indiferente. Sobre esa frágil base, la ultraderecha consigue una rentabilidad política enorme, que logra cobrar forma de realidad debido a las recientes acciones por parte de los diversos grupos armados, brindándole con ello el piso para justificar que el problema central del país se reduce a la seguridad.  


Sin embargo, en la práctica, la campaña de De la Espriella se ha orquestado sobre la base de lo mismo que reniega, consistiendo en lo viejo y putrefacto, solo que con nuevo empaque. En ese sentido es fácil comprobar que los votos obtenidos se sostienen en apoyo de los llamados clanes políticos, es decir de las fuerzas políticas organizadas por la burguesía regional. Aquí los clanes: Char (Barranquilla), Gneco (Valledupar), Aguilar (Santander), Blel (Cartagena), Cotes (Santa Marta), Suárez y Trujillo (Antioquia), García Zardi (Sincelejo), abiertamente lo han apoyado, mientras otros diez del resto del país lo fueron haciendo bajo cuerda. Y a estos, cuando menos, se pueden sumar el apoyo del Grupo Gilinski, por medio de la Revista Semana, y del grupo Daabon (palma aceitera).


Pero parte de esto ya se sospecha o se sabe, de aquí que la respuesta política debería provenir no sólo de la denuncia frente a lo superficial de sus planteamientos, o a lo peligroso de su perspectiva autoritaria y machista, sino por sobre todo de la presentación e impulso de alternativas programáticas a la crisis. Y aquí reside un gran faltante en la campaña del Pacto Histórico.

Como referencia, recordemos que Petro logró su victoria tras las jornadas de protestas de 2019 y 2021, en las que las masas populares colocaron ante el país la urgencia de reformas de fondo, las que al recogerse y proyectarse como salida social permitieron derrotar en bloque a la ultraderecha, sector que ante la fuerza de las protestas momentáneamente cedieron, a fin de controlarlas. Sin embargo, tras cuatro años de gobierno liberal-progresista, los resultados no son muy loables, siendo aprovechadas hasta el máximo sus debilidades y los crecientes problemas en temas neurálgicos como salud. En una situación de esta profundidad, lo esperable es que el candidato que pretende representar una senda de progresismo social plantee claramente las líneas de cómo avanzar, y que además sea capaz de defenderlas sin miedo, incluso frente a las empresas capitalistas de la derecha y del capital.


Por el contrario, el candidato se replegó a hablar de principios éticos, que si bien necesarios, en la práctica poco o nada pueden decir frente a asuntos urgentes y manipulables como el déficit fiscal o la inflación. En resumen, si la ultraderecha avanza con tan pocas razones de fondo es también por las debilidades, y/o imposibilidades, que viene cargando el Pacto Histórico.


  1. De cara a la segunda vuelta


En temas electorales nada está dicho ni decidido hasta que no se cierren las votaciones y se genere el subsecuente escrutinio. Ocurre así porque el proceso político y electoral está diseñado para reducir a las personas a masas de votantes, facilitando de esa manera su subsecuentemente manipulación, bajo el encantamiento que produce la propaganda de tipo capitalista. Esto a su vez, ayuda a explicar por qué “las masas” con sistemática frecuencia apoyan con su voto a personajes que solo representan a las manidas élites burguesas, actuando contra sus propias necesidades e intereses.


Así que, vistos los resultados desde otra perspectiva, la derecha votó en esta vuelta como si se tratará de la segunda, en la cual se presuponía una derrota para el Pacto Histórico por la suma de los votos de los dos candidatos de ultraderecha, luego en consecuencia, todavía hay un chance para Cepeda, aunque bajo un condicional fuerte, debido a que la diferencia en cerca de 650 mil votos es un asunto relativo que debe revalidarse el día 21 de junio. Sin embargo, y por ahora, lo fundamental está siendo el impacto mediático y anímico entre las masas.


Lo inmediatamente esperable, es que la senda de alegatos, señalamientos vacuos, frases altisonantes y amenazas hagan carrera. En esa dirección apunta el discurso de De la Espriella al asegurar que utilizará la fuerza para defender la democracia –toda una amenaza- o al reducir a Petro y Cepeda a delincuentes. Y otro tanto podría estar haciendo Petro de no mostrar prontamente evidencias fuertes y creíbles para sostener el fraude que está planteando. Tal perspectiva comporta una carga de energía que se dirige a radicalizar posiciones verbalmente muy encontradas, con marcados ribetes de violencia, fuerzas que de seguro repercutirán en el futuro próximo.


Es cierto, además, que el panorama no pinta nada fácil para el Pacto Histórico, en la medida que, por suma mecánica de los votos, se espera que los de Valencia vayan a De la Espriella; pero recuérdese, nada peor que los triunfalismos.


Bajo esta dura prueba, el Pacto Histórico debe demostrar que quiere ser un partido serio, coherente y que en verdad quiere seguir siendo parte decisiva de la vida política nacional. En ese sentido, el gran reto que tiene es evitar que el desánimo cunda, y más aún evitar que se torne en desbandada, probabilidad que se contienen en su propia conformación, en la medida que es producto de una suma de voluntades muy diversas, muchas de ellas marcadas por el oportunismo. En el actual momento no se trata sólo de Petro o de Cepeda, se trata de toda la militancia del progresismo, puesto que tienen que ser capaces de demostrar que en verdad están preocupados por lograr soluciones de fondo en favor de las masas populares, lo que sólo es posible si pueden demostrar las bondades y certezas de sus propuestas programáticas ante las grandes masas. En resumen, es momento de sumarle buenos fundamentos a la pasión política.


Del lado de los sectores proletario-populares es necesario estrechar los vínculos con las grandes masas. Es necesario explicar la magnitud de la crisis del país, la urgencia de una salida transformadora, así como acompañarla de las propuestas programáticas que la viabilizan. Pero también es urgente explicar en forma paciente los riesgos y amenazas que implica el regreso de un gobierno de ultraderecha con ribetes fascistoides, en la medida que los recortes salariales, los despidos y la reducción de los programas sociales se pondrán a orden del día, mientras a la vez se gobernará para engordar los bolsillos de los capitalistas, tal como en forma autoritaria hace Miley en Argentina. Tal actitud resulta fundamental, puesto que de esa manera el pueblo puede prepararse no sólo para el drama electoral, sino por sobre todo visibilizar adecuadamente un nuevo escenario potencialmente desventajoso, que de llegar a ocurrir sólo se podrá enfrentar con grandes, sistemáticas  y decididas movilizaciones, tal como lo están demostrando las masas populares en Bolivia.




1 comentario


José Alegria
José Alegria
hace 11 horas

Más claro no canta un gallo 🐓...

La cosa está de para arriba, este golpe de realidad simplemente desnuda la poca visión sociologíca o de antropología política que tenemos en el Pacto Histórico ,del tipo de mentalidades e imaginarios, HOY y AQUI, que tiene el colombiano promedio, pero sobre todo los que ponen el grueso de los votos , que eligen presidentes , las clases populares...

Comparto una pequeño análisis desde mi perspectiva que enriquezca en debate y nos de luces de que lograr hacer en estas tres semanas .


Es el tiempo de la idiocracia...

El gobierno de los "idiotas", Miley en Argentina, Trump en EEUU, Bolsonaro en Brasil, aunque este ahora Lula, en noviembre lo más seguro es…


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